La automatización en la radio avanza sin regulación y pone en riesgo miles de empleos, advierte el STIRTT, que exige reglas claras y responsabilidad social ante un proceso tecnológico que amenaza con precarizar una industria clave para la vida cultural y laboral del país.
Por: Carlos Arturo Vargas Luna
La automatización en los medios de comunicación, particularmente en la radio, se ha instalado en la conversación pública como sinónimo de modernización, eficiencia y reducción de costos. Sin embargo, detrás de ese discurso tecnocrático se esconde una realidad que pocos quieren mirar de frente: el riesgo real de precarizar —y eventualmente desaparecer— miles de fuentes de empleo en una industria que históricamente ha sido pilar cultural, informativo y social en México.
En este contexto, la postura del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio, Televisión y Telecomunicaciones Stirtt Nacional, encabezado por el Licenciado Francisco Contreras Vergara resulta no solo pertinente, sino urgente.
El #STIRTT no se opone al avance tecnológico. Esa precisión es clave. Lo que el sindicato ha señalado con claridad es la ausencia de reglas, límites y responsabilidad social en la implementación de sistemas automatizados que sustituyen funciones humanas esenciales en las estaciones de radio. Hoy, con un software, una consola digital y una lista de reproducción, una emisora puede operar durante horas —o días— sin locutores, operadores, productores ni personal técnico presente.
La pregunta es inevitable:
¿Dónde quedan los trabajadores que sostuvieron durante décadas a la radio mexicana?
La automatización indiscriminada no solo amenaza empleos; erosiona la esencia misma del medio. La radio no es únicamente una secuencia de canciones o cápsulas programadas. Es compañía, contexto, reacción inmediata, identidad local. Es la voz que informa durante una contingencia, la que acompaña de madrugada, la que da sentido de comunidad. Sustituir eso por algoritmos puede ser rentable en el corto plazo, pero socialmente costoso en el largo.
Desde la dirigencia nacional del STIRTT se ha advertido que, sin una regulación clara, la automatización puede convertirse en una vía para evadir obligaciones laborales, debilitar contratos colectivos y normalizar despidos silenciosos. No se trata de un escenario hipotético: ya ocurre en distintas plazas del país, donde estaciones operan con plantillas mínimas o inexistentes.
El llamado del Lic. Francisco Contreras es, en esencia, un llamado al equilibrio: tecnología sí, pero con responsabilidad laboral y visión social. La modernización no puede construirse sobre la exclusión ni sobre la deshumanización del trabajo. Mucho menos en una industria que depende, paradójicamente, de la voz humana para existir.
Si el Estado, los concesionarios y los organismos reguladores no atienden esta advertencia, el resultado será una radio más barata, más fría y desconectada de su audiencia; y miles de trabajadores desplazados sin alternativas claras.
La automatización no debe ser una sentencia. Puede —y debe— ser una herramienta complementaria, no un reemplazo total. La defensa que hoy encabeza el STIRTT Nacional no es corporativa: es una defensa del trabajo digno, del valor social de los medios y del futuro de la radio como espacio humano.
Porque cuando la última voz se apaga en una cabina, no solo se pierde un empleo: se pierde una parte del tejido social.


